miércoles, 18 de mayo de 2016

¿QUÉ SON LOS CANTOS ARQUETÍPICOS?


¿Qué son los Cantos Arquetípicos y cuál es su aporte al mundo?

Los Cantos Arquetípicos se constituyen en la primera propuesta que se está realizando en Bogotá, y en todo el mundo, en torno al canto como vía para despertar los arquetipos sagrados que nos conectan con nuestra esencia humana, divina y multidimensional. Uno de los principales aportes de este sistema de autoconocimiento —creado por Juliana Colibrí de Oro en el año 2008—, es su originalidad para renovar los principios espirituales de los cantos chamánicos y la palabra mitopoética de América Indígena, integrando este valioso legado al mundo urbano contemporáneo, en los ámbitos de la consulta terapéutica, la formación personalizada, la meditación profunda, la expresión musical, la creación literaria, y la conducción de ceremonias sagradas. Por otro lado, Juliana Colibrí se destaca por ser pionera, a través de los Cantos Arquetípicos®, en la consolidación del arquetipo de la pareja sagrada interior, como un modelo simbólico gracias al cual podemos alcanzar la salud, el equilibrio y la convivencia armónica entre la energía femenina y la energía masculina que habitan en nuestro ser interior. 


¿Cuáles son los fundamentos espirituales y creativos de los Cantos Arquetípicos?

Los Cantos Arquetípicos fusionan diferentes fundamentos artísticos, narrativos y técnicos de la voz creativa (integrando elementos de la poesía, la técnica vocal, el canto popular, la mitología y la creación literaria) con la sabiduría ancestral y los principios espirituales de diversos caminos sagrados (como el yoga integral, el chamanismo de América Indígena, la espiritualidad de la Diosa, el budismo zen, el taoísmo y las enseñanzas de la Gran Hermandad Blanca), dando vida a un camino intercultural que propicia la comunicación profunda entre diversas culturas, diversos reinos y diversas dimensiones.



¿Qué propone Juliana a través de este Sistema?

Juliana propone, a través de los Cantos Arquetípicos, que dentro de cada hombre y dentro de cada mujer existen trece Arquetipos guía, a partir de los cuales podemos alcanzar la realización plena de nuestro ser, en armonía, respeto y unidad con el corazón de la Tierra, el corazón del Cielo, y el corazón Humano. Estos trece arquetipos han sido, a lo largo de nuestra historia humana, un modelo ejemplar de integridad, servicio, logro, creatividad, equilibrio, impecabilidad, salud integral y comunión con la Gran Diosa Madre y el Gran Padre Creador. Nos conectan con nuestra esencia femenina a través del arquetipo de la Diosa Creadora o Diosa Triple (recreando las investigaciones de Analía Bernardo y Miranda Gray), con nuestra esencia masculina a través del arquetipo del Héroe Legendario (recreando las investigaciones de Joseph Campbell y Miguel Rocha), y con la Pareja Sagrada Interior (recreando las investigaciones de Juliana Colibrí de Oro, quien es la primera autora que expone este arquetipo a fondo, en su libro Entre mundos hermanos).

Colibrí de Oro propone también que por medio de los Cantos Arquetípicos nos podemos comunicar con fuerzas espirituales de otros reinos y establecer junto a ellas alianzas sagradas al servicio del Plan Divino de la Humanidad. Así es como los cantos de Juliana Colibrí nos ponen en contacto con maestros ascendidos, arcángeles, animales de poder, cristales, plantas medicinales, deidades mitológicas, y fuerzas elementales de la naturaleza como el agua, el fuego, el rayo, la montaña y el arco iris.


¿Cuál es el objetivo principal de los Cantos Arquetípicos?:

El objetivo principal de los Cantos Arquetípicos es conectarnos con la Fuente Divina y con nuestro Yo Superior, para desde ahí recordar quiénes somos en esencia, accediendo a la sabiduría, al amor, y al poder que habitan en nuestro corazón unificado; y aplicando estos conocimientos en pro de la realización humana, de la creatividad sagrada, de la ascensión planetaria, de  la salud integral, y del servicio al más alto bien de todos y de todo.


¿Cuál es la medicina que traen los Cantos Arquetípicos?

La medicina de los trece arquetipos que propone Juliana trae la convivencia armónica, pacífica y equilibrada entre el femenino y el masculino internos, dando a luz al yo esencial, íntegro y total que en realidad somos. Es una medicina que obra tanto en el plano espiritual, como en los planos físico, emocional y mental. Nos ayuda a encontrar nuestro propio centro, a conectarnos con el ser interior, y a vivir una relación más sana con la realidad, con los demás y ante todo nosotros mismos.

A nivel espiritual: Conectan con el Yo Superior, y desde esa conexión unifican el Plan Humano de cada quien con su propio Plan Divino y con el Plan Divino de la Fuente Creadora del Universo, en sintonía con la nueva conciencia que está naciendo actualmente en la Madre Tierra. Ofrecen un camino con corazón para expresarnos con libertad.  Potencializan nuestro ser artístico, creativo y multidimensional. 
Principal beneficio: Autoconocimiento de la esencia que nos une. 


A nivel emocional: Conectan con el Amor Infinito, el Amor Universal y el Amor Sano. Un amor que va encaminado a la comunión íntima con la totalidad. Nos convierten en canales de ese amor, al servicio del más alto bien de toda la humanidad, de la Madre tierra y de todas nuestras relaciones. Reconfiguran nuestra manera de amar. Ordenan el amor que nos une a nuestro seres queridos. Purifican el alma de nuestro árbol genealógico y el alma de nuestra propia historia.
Principal beneficio: Restablecimiento y cuidado de la salud emocional. 

A nivel mental: Vacían la mente y nos permiten acceder al silencio, para desde allí aprender a pensar con el corazón, y a sentir con la razón, en consonancia con la Gran Mente Universal. Brindan discernimiento, visión y guía espiritual tanto en nuestra vida cotidiana como en nuestro Plan de vida. Abren nuestra percepción e intuición a la nueva conciencia planetaria, unificando nuestra voluntad a la voluntad divina en pro de la co-creación de una nueva humanidad. 
Principal beneficio: Automaestría y meditación profunda. 

 A nivel físico: Nos recuerdan cómo ser co-creadores de nuestra propia realidad física en consonancia con nuestra realidad espiritual. Ayudan a prevenir y a curar enfermedades físicas. Nos enseñan como transmutar viejos patrones kármicos en nuevos patrones dhármicos. Nos enraízan en el corazón de la Tierra, ubicándonos en el lugar que nos corresponde dentro de este mundo. Ayudan a materializar en este plano la belleza, el amor, la unidad, la visión y la luz a los cuales hemos accedido en los planos emocional, espiritual y mental. 
Principal beneficio: Concreción del conocimiento interior y sabiduría para asumir la vida.



¿Qué es un Arquetipo, según Juliana (Colibrí de Oro)?

Según Juliana Colibrí de Oro un arquetipo es la esencia que nos une como humanidad; es esa fuerza intangible que nos hace ser uno solo, más allá de la cultura, la raza o la época en la cual hayamos nacido. Un arquetipo también significa “modelo ejemplar” de una especie o grupo. Por lo tanto cuando hablamos de los trece arquetipos guía que constituyen el Sistema de los Cantos Arquetípicos®  nos referimos al camino  que han recorrido los hombres y las mujeres que se han convertido en modelo ejemplar para toda la humanidad. Y cuando hablamos de comunicarnos con fuerzas arquetípicas de otros reinos o dimensiones nos referimos a despertar en nosotros el don de percibir el modelo ejemplar de la especie con la cual nos estamos conectando.


¿Cómo surgen los Cantos Arquetípicos?

Desde niña Juliana desarrolló el don espiritual de comunicarse con su propia divinidad interior, y con la divinidad interior de los otros, a través del canto, la poesía y el mito. Le cantaba al fuego, al agua, al sol, a la luna, a Dios, a la Madre Tierra, y luego se dedicaba a escribir relatos y poemas sobre los mensajes que ellos le comunicaban.

En su adolescencia aprendió la manera en que las culturas ancestrales de Asia, África y América han empleado el canto y la palabra mitopoética desde hace milenios como vías de meditación, oración y diálogo con la fuente creadora. Practicó durante varios años Kirtan (Bahjti Yoga) y cantos de capoeira. Se conectó con la mitología yoruba y con sus oráculos milenarios de autoconocimiento. Caminó durante diez años con abuelas y abuelos de América Indígena quienes le enseñaron a curar, a rezar y a conducir la energía a través del canto, la poesía y el mito. Profundizó en especial en los cantos Mhuysqa, lakota, mapuche, nahualt, huichol, quechua-aymará  e ícaros del Amazonas.

Su familia biológica y su tribu espiritual, al verla inmersa día y noche en un mundo propio lleno de poesía, magia y libertad, decidieron apoyarla en el florecimiento de su don, pues veían en ella a la promesa de una poeta y cantautora chamánica que llegaría a ser ejemplo e inspiración para muchas personas en el futuro. La Madre Tierra, el Padre Principio y sus ancestros de América Indígena le enviaron un Colibrí de Oro como guardián espiritual para que la acompañara y la guiara en su camino de despertar. Aquel guardián primero fue apareciendo en sus sueños, luego en sus poemas, cantos y meditaciones, más tarde en sus visiones lúcidas y finalmente en un pagamento que hizo a las lagunas sagradas de la Sierra Nevada de Santa Marta, en donde se le fue revelado que Colibrí de Oro, además de ser su guardián mitológico también sería a partir de ese momento su propio nombre espiritual.

Entre los 15 y los 29 años Colibrí de Oro emprendió una búsqueda muy profunda y comprometida con el propósito de encontrar su misión de vida y su propio camino de realización. Durante esa búsqueda recorrió muchos senderos, se formó en distintas escuelas y aprendió de distintos maestros en los ámbitos del arte, la espiritualidad y la comunicación intercultural. 

Una noche de luna nueva, a sus 29 años, confundida ante tanta información que había recibido y ante tantas puertas que había abierto,  se sentó a meditar con su tambor chamánico, cerró los ojos y cantó hacia dentro  pidiéndole a la Madre Tierra y al Gran Espíritu que la ayudaran a reconocer su propio camino con corazón. Aunque amaba y agradecía todos los senderos que había recorrido hasta el momento su intuición le decía que  aún no había encontrado el suyo en realidad. La Madre Tierra y el Gran Espíritu le contestaron en aquel canto que su verdadero camino consistía en  integrar la esencia de todos los anteriores caminos y crear a partir de esa fusión un nuevo camino que se llamaría Cantos Arquetípicos.

A partir de entonces se sentó a cantar con su tambor cada noche en soledad durante varios meses y en cada uno de esos cantos se empezó a comunicar con diferentes arquetipos sagrados que había estudiado,  especialmente llamó a la Diosa Creadora, al Héroe legendario y a la Pareja Sagrada interior. Había leído que los arquetipos están impresos en la memoria biológica y energética de la humanidad y a la vez había visto cómo muchos abuelos y abuelas indígenas se comunicaban a través de su canto chamánico con diversas fuerzas de la naturaleza y el cosmos, así que se dijo: "¿y si llamo al chamán que habita dentro de mí?, ¿si llamo a mi abuela interior o a mi héroe visionario? Tal vez ellos puedan traerme la visión, el discernimiento y la guía espiritual que estoy necesitando." Y así empezó a hablar a través de su canto con la Diosa origen, con el visionario, con la Madre, con la Diosa del amor y con otros arquetipos que fue despertando junto a su tambor. Luego compartió la práctica de Cantos Arquetípicos con amigos y familiares y más tarde la instrucción de sus guías espirituales fue transmitir su propio canto y su propia medicina con toda la humanidad.

En el año 2008,  fundó el Centro Colibrí de Oro y desde entonces se dedica a compartir el camino de los Cantos Arquetípicos, a través de conciertos, talleres, procesos personalizados, terapias, ceremonias, retiros de meditación, libros, oráculos y discos. Por medio de su labor ha ayudado a miles de personas de todo el mundo a encontrarse con ellas mismas, a conectarse con la voz de su divinidad interior, a conocerse por dentro, a cantar y a sanar su camino de una forma artística, bella y amorosa.

Su guardián espiritual la sigue guiando. Cada vez que Juliana canta desde el corazón deja de ser una mujer y se convierte en un Colibrí de Oro.



¿Cuándo nace el Arquetipo de la Pareja Sagrada Interior? 

El Arquetipo de la Pareja Sagrada Interior surgió mientras Juliana estaba escribiendo su libro de relatos Entre mundos hermanos. Algo que hace parte de dichos relatos es el llamado a honrar el buen legado de nuestras raíces familiares, culturales y divinas. Siguiendo este llamado, tanto los interlocutores como la autora de Entre mundos hermanos aparecen en las páginas de este libro buscando una imagen tutelar, un símbolo sagrado que les ayude a recordar la esencia del Origen Eterno que habita en lo más profundo de su corazón.  De esta manera es como Juliana encuentra que la esencia de su madre biológica es la amorosa jardinera que respira en su interior, así como la esencia de su padre biológico es el eterno soñador que vive dentro de ella. Luego se da cuenta, según nos narra en Entre mundos hermanos, que su jardinera interna la conecta con la Gran Jardinera  —la Gran Madre Universal—, así como su soñador la fusiona con el Gran Soñador, —o Gran Padre Creador—, dando vida a una Pareja Sagrada interior que es el Principio de un nuevo y a la vez antiguo mito de creación: el mito del jardín del buen sueño. Esta imagen arquetípica es el primer destello del Arquetipo de la Pareja Sagrada Interior, desarrollado por Juliana.

Paralelamente, por aquel tiempo, Colibrí de Oro había descubierto una luz espiritual inmensamente poderosa en el canto chamánico de diferentes abuelos y abuelas indígenas, con quienes venía caminando desde hacía varios años. Inspirada por el canto de los taitas, sabedores, mamus, sacerdotisas y mujeres medicina que habían alumbrado su camino hacia la Unidad con el corazón de Dios Madre-Padre, Colibrí se sentó inmóvil como una poderosa montaña —tal como había aprendido en la meditación za zen—, y desde esa postura tomó su tambor chamánico y llamó en principio a los arquetipos femeninos que venía estudiando a través de las autoras Miranda Grey y Analía Bernardo. “¿Si los abuelos indígenas dialogan por medio de su canto con diversas fuerzas espirituales del cosmos y la naturaleza —se dijo Juliana en silencio— por qué no hablar a través de mi canto con la Diosa Oscura para que me enseñe a dejar ir lo que ya murió en mí?, ¿por qué no comunicarme con la doncella para que me recuerde dónde está mi propia luz y cómo cuidarme de mi propia sombra?, ¿por qué no cantarle a la abuela que soy en esencia para que me dé su consejo de sabiduría?” De esta manera los arquetipos sagrados y el canto chamánico se hicieron una sola fuerza en la voz de Colibrí de Oro, quien pronto se dijo a sí misma: “doy gracias infinitas por este regalo y esta bendición de poderme comunicar a través del canto con la Diosa Creadora que vive en mí…, pero el Masculino Sagrado, ¿dónde queda? ¿Cuáles son los arquetipos que me pueden conectar con la esencia del Gran Dios Creador?” La respuesta le llegó por medio del libro “el héroe de los mil rostros” de Joseph Cambpell, en cuyas páginas resplandecieron los Arquetipos del Padre Principio, el Visionario, el Chamán y el Gobernante que todos llevamos dentro. Feliz de aquel hallazgo Colibrí se entregó a cantar para despertar a su propio Héroe Interior, con el fin de encontrar guía, discernimiento y sabiduría a través de él. Sin embargo, cantando y meditando durante meses, se dio cuenta de que no era suficiente con invocar los arquetipos femeninos o los arquetipos masculinos por separado. Hacía falta algo. Algo que al parecer ningún autor experto en arquetipos había conceptualizado o desarrollado antes a profundidad. ¿Qué era ese algo?  Era el Héroe y la Diosa danzando unidos en nuestro corazón, era la doncella y el visionario germinando juntos en nuestro camino, era la diosa del amor y el dios del amor fusionados en una misma alabanza a la vida. Juliana Colibrí echaba de menos un Arquetipo que nos ayudara a alcanzar las Bodas Alquímicas o el Matrimonio Sagrado al interior de cada hombre y de cada mujer. Un Arquetipo que pudiese servirnos de modelo ejemplar tanto a hombres como a mujeres. Poco a poco, casi sin que Colibrí de Oro se diera cuenta, la Pareja Sagrada Interior se fue revelando como ese modelo esperado, hasta que un día el Sistema de los Cantos Arquetípicos® simplemente emergió como un diseño divino al cual ya no le faltaba nada. El rompecabezas, finalmente, se había completado. 


¿Cuál es el enfoque y la manera en que Juliana aborda el tema de los arquetipos?

Jung denominó «obra de principiante» a la integración de la sombra, y «obra maestra» a la integración del masculino y el femenino. En sintonía con este pensamiento, la más alta cumbre hacia la cual nos dirigimos en el Sistema de los Cantos Arquetípicos® es, sin lugar a dudas, la integración de las polaridades, la boda alquímica del ying y del yang en nuestro interior. Llegar a esta cumbre es lo que nos permite vivir desde nuestro centro sagrado, que es lo mismo que caminar desde el sendero del medio, o desde el camino con corazón. Los Arquetipos están ahí para recordarnos cómo otros hombres y otras mujeres han alcanzado este logro, y cómo si dentro de ellos y dentro de nosotros habitan los mismos Arquetipos, nosotros estamos igualmente capacitados para lograrlo. Solo es cuestión de cantar con todo el corazón,  para invocar la fuerza divina del Héroe Legendario, de la Diosa Creadora y de la Pareja Sagrada Interior que somos en esencia.

De esta manera, nos interesa estudiar la sombra solo para ver bien dónde están los extremos, para reconocer de qué tenemos que cuidarnos, y para aprender a valorar la luz. En ese sentido nos adentramos en el inconsciente cultural, familiar y personal sin dejar de lado la tarea de reconocer la sombra de los arquetipos, pero lo que más nos interesa es dar con la dimensión espiritual, sagrada y divina que nos une como especie humana; dar con el más alto bien que  hay al interior de cada hombre y cada mujer. Creemos que la sombra del arquetipo es temporal, cultural y pasajera, y por lo tanto es transformable, y no es el arquetipo en sí,  mientras que la luz del arquetipo es eterna, divina, incorruptible, y no necesita ser transformada sino recibida e integrada. El arquetipo en sí es pura luz espiritual. La sombra solo es una amiga extremadamente sincera que nos habla de los peligros, trampas y amenazas que surgen cuando perdemos nuestro centro sagrado. 

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